¡Préstame tu nombre!

Prólogo

Serguéy

Cuando llegué a los Estados Unidos, pensé que dejaba atrás todos los problemas. Un país nuevo, una familia nueva, una vida nueva. Pero me equivoqué.

Mi primer error fue pensar que Moscú estaba demasiado lejos de Las Vegas, y no, no lo estaba. Y el segundo, pensar que esa distancia era suficiente para mantener a Constantin Jrushchov lejos de mí. Desde que empecé a pelear para él, sabía que entraba al servicio del demonio, pero haría cualquier cosa por pagar las facturas médicas de mi padre. Él se sacrificó hasta el último momento por mí y por mi hermana, era de ley que yo le devolviese parte de ese sacrificio.

Cuando llegaron los Vasiliev a nuestras vidas, fue como recibir a las fuerzas de liberación, las malditas fuerzas especiales al rescate. Eran pocos, pero se las ingeniaron para sacarnos a mi hermana y a mí del país, pasando bajo las garras de Constantin Jrushchov.

En Estados Unidos, nos dieron una nueva vida, trabajo honrado, y la oportunidad de prosperar con nuestro propio esfuerzo. Pero era un sueño demasiado bonito para durar demasiado, ¿verdad?

  • ¿Por qué estás aquí? –
  • He venido por ti, amor. –
  • No sabes lo que es amar, nunca lo has sabido. Así que no digas que estás aquí porque me amas. – ella caminó hacia mí, haciendo que, en cada paso, sus cabellos dorados se balancearan.
  • He venido hasta aquí por ti, idiota. He desafiado las órdenes de mi hermano, he abandonado la seguridad de mi casa, de mi familia, de mi país. ¿Y te atreves a decir que no es por amor? – Sus dedos se posaron suavemente sobre mi mejilla, mientras sus ojos me miraban con esa mezcla de fragilidad y dulzura, que ella sabía imitar a la perfección. Pero no era real, ella no lo era. ¿Por qué lo sabía?, porque había estado a su lado el suficiente tiempo, como para descubrir lo que había dentro de esa perfecta imagen.
  • Estás aquí, porque eres de esas personas que cuanto más le dicen que no puede tener algo, más lo desea. – y como por arte de magia, sus ojos se tornaron duros, implacables. Sí, esa era ella.
  • Había más como tú, Serguéy, pude tomar a cualquiera pero te escogí a ti.-
  • No, me escogió tu hermano.-
  • Como a muchos otros, pero yo te elegí entre todos.-
  • Me elegiste porque era el que más peleas ganaba, y a ti siempre te ha gustado tener lo mejor. El mejor coche, el mejor vestido, la mejor casa, el mejor marido…-
  • El mejor amante.-
  • Seguro que los has tenido mejores.-
  • No te infravalores, Serguéy. Sino habrías sido bueno, no habría repetido.-
  • Repito, ¿Por qué estás aquí?.-
  • Mira que eres cansino. He venido por ti, amor.-
  • Hui de Rusia, hui de Constantin, hui de ti, ¿no quieres entender?.- me removí en mi silla, haciendo que mis ataduras se clavaran más en mi carne.
  • Sssshhh, no luches contra lo inevitable. Volveremos a estar juntos, y todo será como antes. Tu pelearás para mi hermano, y él será feliz porque le harás ganar dinero. Y después de las peleas, estaremos juntos. Volverás a amarme, como antes.-
  • Era sólo sexo, tú lo dijiste. Me usabas como tu juguete para satisfacer tu placer, no te importaba si estaba demasiado lastimado para cumplir con tus exigencias. Sólo querías un semental que calmara tus necesidades.-
  • Tú me querías.-
  • Nunca dije tal cosa. Es más, si no recuerdo mal, las tres últimas veces te dije que te odiaba.-
  • Y aun así, cumpliste.-
  • Porque sabes malditamente bien cómo hacer que el cuerpo de un hombre reaccione, maldito súcubo.- ella sonrió complacida. Sí, la gustaba que le dijesen lo buena que era, aunque la llamaran zorra.
  • Volverás a amarme.-
  • Eso no ocurrió antes, y no ocurrirá ahora.-
  • ¿Lo dices por esa mosquita muerta con la que te casaste?.-
  • A ella no la metas en esto.- no, no podía permitir que Ella sufriera por esto, era mi problema, no el suyo.
  • Sé que muchos se casan para conseguir la nacionalidad, pero la verdad, pensé que tendrías mejor gusto. Casarte con una gorda como ella, qué bajo has caído.- apreté los dientes. Ella no estaba gorda, tenía todas las curvas que un hombre deseaba en una mujer, y las tenía perfectamente bien puestas. ¿Cómo las llamaban ahora?, si, curvy, ella era una curvy.
  • Al menos no es una anoréxica como tu.- el grito casi llegó al mismo tiempo que la bofetada. Sí, así era ella, alguien que te hacía sufrir porque simplemente podía hacerlo.
  • Soy perfecta, y volverás a decirlo. Sólo necesitas recordar lo que has olvidado en esta mierda de país.
  • Nunca dije que fueses perfecta.-
  • Lo dijiste.-
  • Lo que dije fue que eras preciosa, pero eso sólo fue la primera noche que pasamos juntos. Después, descubrí que no eras más que un bonito frasco lleno de veneno.-

 

Capítulo 1

12 meses antes….

Serguéy

No era la primera vez que íbamos a reunirnos con nuestros primos, en su despacho del Celebritys, su hotel-casino. Pero esta vez sí había algo diferente. Cuando Viktor me llamó, no había en su tono ese tono alegre, parecía…sobrio, era más como el viejo Andrey, y eso no me daba buenas vibraciones.

Tenía la mirada perdida en las puertas del ascensor, cuando la voz de mi hermana Irina me devolvió al presente.

  • ¿Crees que son malas noticias?.- me encogí de hombros mientras volvía mi rostro hacia ella.
  • No sé, pero no tiene pinta de que sea algo bueno.-

Cuando llegamos a la planta reservada de los Vasiliev, las puertas se abrieron con rapidez. Sentí los ojos de alguien sobre nosotros, y no pude evitar pensar que seguramente era así. Nadie llegaba hasta allí si no tenía la autorización correspondiente, y nosotros no teníamos ninguna de esas tarjetas o llaves especiales de acceso, así que sólo quedaba una opción; vigilaban y controlaban nuestros movimientos.

Lo primero que vimos en el largo y suntuoso pasillo, era que había un hombre parado frente a la enorme puerta de madera del despacho de Yuri. Era Phill. Al vernos, esbozó una pequeña sonrisa, y saludó con la cabeza en mi dirección.

  • Os están esperando.- dio un par de golpecitos, y de seguido abrió la puerta. Cedió el paso a Irina y después a mi.
  • ¿Tú no entras?, preguntó mi hermana.
  • Mi orden es esperar a que me llamen más tarde.- y cerró la puerta a mis espaldas.

Aquella sí que era una auténtica reunión de la cúpula Vasiliev. Todos los hombres de la familia estaban allí, salvo el hermano de Lena, y sabía por qué. Geil llevaba todo lo relacionado con las empresas Vasiliev, o casi todas. Era una especie de director ejecutivo, y se centraba en el desarrollo “legal” del negocio familiar. Yuri y mis tres primos llevaban cada uno su parte de zona oscura. Me sentía agradecido de no ser parte de ello, pero no tenía ninguna duda, de que si necesitaban que pasara la línea, por ellos lo haría.

  • Si tomáis asiento, empezaremos con todo esto.- Irina y yo tomamos asiento en los dos lugares que quedaban libres en la enorme mesa de reuniones.
  • ¿Es algo malo?.- Irina no pudo aguantar para preguntar. Yo había aprendido a esperar a ver hacia dónde iban las cosas.
  • Jrushchov tiene a un hombre sobre Irina.- Así era Viktor, directo al grano, sin rodeos inútiles.
  • No tienes que preocuparte, pequeña.- intervino Yuri. Al ver la cara de mi hermana, comprendí por qué lo había dicho.-
  • Lo primero que quiero que entendáis, es que todo se está desarrollando como Viktor anticipó.- Viktor asintió con la cabeza, pero no era suficiente razón para tranquilizar a Irina.
  • Quieres decir, ¿que todo este tiempo habéis sabido que me estaban buscando?.- Viktor se levantó de su asiento, y camino hasta llegar a Irina, tomar sus manos y agacharse hasta que sus ojos estuvieron casi al mismo nivel.
  • Estos tres meses no hemos creído necesario el recordaros a Jrushchov, y sus intenciones, pero todos sabíamos que no iba a quedarse quieto. ¿Tú también lo sabías, verdad?. Irina inclinó la cabeza, confirmando las palabras de Viktor.
  • Boby tenía puestos todos nuestros recursos sobre él, esperando el momento en que llegara a nosotros, o, mejor dicho, a ti. Porque si te tiene a ti, tienen a Serguéy, por lo que te convierte en la reina de esta partida de ajedrez.- explicó Yuri.
  • ¿Y ahora que me ha encontrado?.- preguntó Irina.
  • Ahora es cuando le damos vuelta a todo.-
  • ¿Y cómo lo hacemos?.- quise saber.
  • Contábamos que con el truco del apellido, él pensara que habíamos fracasado con nuestro intento de esconderos.- sí, al conseguir nuestra identificación estadounidense, aprovechamos para poner Sokolov como mi primer apellido, y Sokolova el de mi hermana. Realmente, nuestro apellido era Ivanov. Sokolov solo hacía referencia a que éramos hijos de Sokol, Sokolova para el caso de hija. Más que renunciar al apellido del abuelo, para mi significaba una manera de perpetuar el nombre de mi padre, porque aquí, en estado unidos, mis hijos no llevarían mi nombre como en Rusia, sino el de mi padre. Su nombre perduraría, sería de alguna manera su legado.
  • Eso quiere decir, que hay un plan a seguir a partir de ahora.- ya conocía a Viktor y su forma de actuar, metódico, detallista y sobre todo, previsor. Pero, si no estaba muy convencido de ello, aquella maldita sonrisa ladeada suya, me acababa de confirmar que el tipo ya estaba siguiendo su estudiado plan de ruta.
  • No sé cómo se llama esta jugada en el ajedrez, pero, básicamente, vamos a hacer desaparecer a la reina delante de sus narices.-
  • ¿Y por qué no se ha hecho eso ates?, la desaparición definitiva, quiero decir?.- las mujeres y su curiosidad.
  • Porque queríamos que llegara a nosotros, que sepa que estamos aquí, y que este es nuestro tablero.-
  • Algo así como que nuestro equipo juega en casa.- añadió Nick.
  • No voy a aburriros con una explicación detallada de nuestro plan estratégico, porque sólo es necesario que os concentréis en vuestra parte.-
  • Y porque tampoco te iban a entender, Viktor, a veces incluso a mí me cuesta seguirte.- Viktor le sonrió a Nick de forma petulante.
  • Que forma tan sutil de llamarme genio. En fin, cómo decía. Ahora es el momento de hacer desaparecer a Irina de forma más concienzuda.-
  • ¿Cómo de concienzuda?.- quiso saber ella.
  • No vas a hacer nada ilegal, tranquila. Hay una manera de hacerlo, de forma totalmente legal, rápida y efectiva. Y por si fuese poco, además será segura, muy segura.-
  • ¿Por eso estamos aquí los dos?.- pregunté.
  • Por eso estáis aquí los tres.- aclaró Yuri.
  • ¿Qué?.-
  • Te vamos a casar.- el que hubiese sido Andrey el que dijo eso,  ya me decía que hablaba en serio.
  • ¿Casarme, con quién?.- puede que yo no fuese tan lento como Irina, pero enseguida lo vi claro.
  • Phill. – Yuri sonrió, y Andrey asintió con la cabeza.
  • A grandes rasgos, tu matrimonio con Phill te dará un nuevo apellido. Uno con el que los hombres de Jrushchov ni pensarán en buscarte. Y segundo, tendréis que viajar.- aclaró Yuri.
  • En Miami tenemos un negocio, un club, al que me gustaría que le dieras una nueva dirección. Sé que conoces el terreno, y que tu perspectiva le daría el enfoque con clase que queremos darle. Ya me entiendes, hacer de algo vulgar, algo elegante y más rentable.- detalló Viktor.
  • ¿Queréis que dirija el club?.-
  • Queremos que lo conviertas en algo con clase, y sabemos que puedes hacerlo. Te proporcionaremos todo lo que necesites. El resto, es cosa tuya..- Irina se estaba mordiendo el labio de esa manera que tenía ella, cuando su mente estaba trabajando en algo que la interesaba.
  • Y no estarás sola, Phill viajaría contigo, y como tú “esposo” estaría cerca de ti en todo momento. Ya detallaremos más después.-
  • Me he tomado la libertad de preparar la documentación del divorcio, y los certificados para el enlace. De esta manera, no habrá ningún problema a la hora de disolver el matrimonio.- Andrey, este sí que pensaba en todo.
  • Aquí, mi hermano mayor, lo que no os ha dicho, es que se ha sacado un certificado para poder oficiar bodas, así se asegura lo de la confidencialidad y esas cosas.- puntualizó Nick. ¿Se estaba riendo de Andrey?, creo que sí, porque el pobre estaba poniendo sus ojos en blanco.
  • A ver, quedamos en que íbamos a dejar el menor número de pistas posibles, ¿no?, pues eso. Bueno Irina, tú decides. ¿Quieres hacerlo o buscamos otra alternativa?.-
  • ¿La hay?.-
  • Claro, pero no sería legal, o implicaría un confinamiento indefinido en casa de mis padres. Yo creo que mi idea es la mejor, pero claro, no soy yo la que va a pasar por un matrimonio falso, huir a Miami y dirigir un club. Son demasiados cambios, y de mucho peso.-

Irina alzó la mitrada hacia arriba, y supe que Viktor había ganado. Eso y esa maldita sonrisa suya mal disimulada. El cabronazo sabía que tenía a mi hermana ganada en cuanto le dijo lo del club. Y qué quieren que les diga, tenía a mi hermana a salvo, haciendo algo que la gustaba y bien protegida, para mí era suficiente. Lo único que no me gustaba mucho era que Phill se hiciera pasar por su marido. Antes de que se fueran, tendría que dejarle un par de cosas bien claras.

Capítulo 2

Serguéy

Tenía que reconocer, que lo de estar forrado de pasta estaba bien, muy bien. Que hacía falta hacer un viaje a mitad de la noche, sin pasar por una terminal de aeropuerto. Pues nada, se llama a tu piloto, y le dices que vais a hacer un viaje con varias paraditas. Por eso del manifiesto de vuelo, se entiende.

No me moví de allí, hasta que las ruedas del avión abandonaron el suelo.

  • Va estar bien, tranquilo. Phill es un gran tipo, y moriría antes de permitir que tu hermana sufriera cualquier daño.- giré mi rostro hacia Viktor.
  • Eso lo sé. Ahora es cuando me vas a contar lo que no has querido decir delante de ellos.- Viktor inclinó su cabeza y sonrió levemente.
  • Eres un cabrón intuitivo.-
  • Más de lo primero que de lo segundo, y mi hermana es la que va en ese avión, así que desembucha.- Viktor miró hacia atrás, asegurándose de que había una gran distancia entre nosotros, y cualquier oído indiscreto.
  • Era cuestión de tiempo que Jrushchov diera con vosotros dos, y estarás de acuerdo conmigo, que ninguno de los dos querría vivir toda su vida mirando por encima del hombro.-
  • Eso no es vida.-
  • No, no lo es. Por eso decidimos atacar esto de una forma diferente.-
  • ¿Cómo de diferente?.-
  • No era casualidad que Irina trabajase en la recepción de nuestro hotel. Necesitábamos un lugar visible, donde fuese fácil de localizarla, y al mismo tiempo mantenerla completamente vigilada.-
  • Para mantenerla segura.-
  • Y para detectar a cualquier persona que la estuviese vigilando.-
  • En un hotel-casino eso es prácticamente imposible. Demasiadas personas entrando y saliendo.-
  • No si tienes un sistema de vigilancia audiovisual de última generación, que cubre todas las superficies del recito, unido a un software que es capaz de reconocer pautas, personas, fórmulas de juego…-
  • Pero…-
  • No, esto no era como pillar a contadores de cartas, pero sólo hizo falta cambiar el tablero de juego, y cambiar las normas, el resto llegó solo.-
  • Encontrasteis al que la estaba vigilando.-
  • No sé cómo Boby dio con él, algo de un algoritmo matemático y triangulación espacial, sumado con reconocimiento facial, y lo teníamos.-
  • Ese Boby es bueno. –
  • Sí, pero cuando se junta con Sara, son demoledores, puedo asegurarlo. El caso es, que intervenimos su teléfono y su laptop, y descubrimos que Jrushchov se había puesto en camino hacia Las Vegas.-
  • Así que viene para acá.- Viktor levantó su muñeca y miró su reloj.
  • Si no me equivoco, en estos momentos está volando hacia aquí. Tomará tierra en menos de una hora.-
  • ¿Y ahora que no está Irina?.-
  • Pues ha perdido la manera de coaccionarte. Eres libre para afrontar esto como quieras.- Ummm, eso tenía muchas posibilidades. Terreno Vasiliev, sin nadie por quién preocuparme, salvo yo…no es que fuera una persona violenta, pero tenía unas increíbles ganas de meterlo en un cuadrilátero, y obligarle a recibir golpes, como él hacía conmigo, pero esta vez no sería yo el que recibiera.
  • Se me ocurren un par de ideas.-
  • ¿Aceptas sugerencias?.- Oh, cuando Viktor decía eso, es que tenía algo muy bueno en mente. – De momento, ve poniéndote esto en la muñeca. Parece un simple reloj de los que puedes encontrar por menos de 30 dólares, pero Boby lo ha “tuneado” para nosotros. Es sumergible, y es vital que lo lleves puesto siempre. Puedes quitártelo, pero procura tenerlo siempre a mano. Es un seguro de vida que no deseo llegar a usar, pero que no está de más tener.- retiré el que tenía, y lo ajusté a mi muñeca. Sí que parecía un reloj normal y corriente. Este Viktor no dejaba escapar ningún detalle.
  • ¿Y cuáles eran esas sugerencias que me decías?.-
  • Lo que tengo en mente, seguro que te va a encantar.-

Viktor

No es que antes hubiese trabajado con Constantin Jrushchov, pero conocía a los tipos como él. El idioma, el país, no cambian demasiado a los tipos como nosotros. ¿Qué éramos?, hombres de negocios. Me había pasado todo este tiempo, desde que Andrey y papá trajeron a los primos a Estados Unidos, pensando en cómo podría enfrentarme a Constantin Jrushchov. ¿Cómo vencer a un tipo así?, pues siendo más listo que él, y yendo un paso por delante.

Paso a paso, había seguido cada parte de mi estudiado plan.

  1. Traer al gran jefazo a un terreno que no fuera el suyo. Jugar en nuestra casa, limitaría sus recursos. Hecho. El cebo de Irina había funcionado.
  2. Quitarle la ventaja que creía que tenía. Hecho. Irina estaba fuera de su alcance, y por un tiempo ilimitado, lo que jugaba a nuestro favor.
  3. Darle algo que fuera más importante, que un chico que puede sustituir fácilmente. Y teníamos algo que Constantin Jrushchov valoraría mucho más, pero eh, no se juega con los Vasiliev, y mucho menos se los coacciona o chantajea, así que ese “regalo” tenía sorpresa. Soy malo, lo sé, pero tengo a Katia para compensar. Yin y yang, eso dicen.

Teníamos el espacio, el tiempo y la forma. Y si todo eso fallaba, teníamos la fuerza. No soy muy de física, pero creo que teníamos todas las variables cubiertas.

Andrey

Lo primero que hice cuando Viktor me explicó su plan con Jrushchov, fue ponerme a trabajar con Nick en encontrar algo que le sirviera. ¿Empresas pantalla?, teníamos a patadas, y en paraísos fiscales herméticos, pero lo que Viktor quería, era una que llevara tiempo usándose, y que necesitáramos deshacernos de ella. Algo difícil, porque Nick controlaba eso con precisión milimétrica. Si una sociedad era investigada, o levantaba sospechas, enseguida hacía limpieza. Resultado, íbamos dos pasos por delante de la ley. Pero seguro que podíamos encontrar alguna. Yo solo tenía que hacer, que, de forma legal, se hiciese una transferencia o venta limpias. Y cuando llegara el momento, Viktor se encargaría del resto.

Ahora, lo más importante, era mantener a toda nuestra familia vigilada y a salvo. Constantin Jrushchov era un hombre sin escrúpulos, que no dudaría en buscar alternativas a Irina. Y si no podía coaccionarle a él, lo intentaría con otro miembro de la familia. Miré hacia la cama, donde Robin dormía ocupando tanta superficie de colchón como podía. Constantin Jrushchov no iba a ponerle un dedo encima a mi familia, no ahora que había encontrado lo que me faltaba. Y si antes estaba dispuesto a matar por los míos, si ese desgraciado cruzaba la raya con Robin y nuestro bebé, podía irse preparando, porque le destrozaría, lenta y dolorosamente.

Despacio me metí en la cama, ajustando mi cuerpo al de Robin. En cuanto sintió mi presencia, se aferró a mí como un koala, buscando esa tibieza que mi cuerpo le ofrecía. Incliné mi cabeza hacia ella, para meter mi nariz en su pelo. Olía tan bien…esto sí que era llegar a casa, y no la acción de entrar por la puerta de un simple edificio. Mi hogar, allí donde estuviese Robin, era mi hogar.

 

Capítulo 3

9 meses después…. en Miami

Danny

Con tantos niños de por medio, era difícil encontrar un día para nosotras solas. Un día de chicas. Ahhhh (suspiro), y no es que fuéramos a hacer algo como irnos de spa o algo así, no, lo nuestro era algo tan básico como ir a la peluquería.

  • Ummm, no pares, sigue ahí.- la voz de Susan nos hizo girarnos hacia el lavadero de cabezas, y sonreír. Vaya con la doctorcita, necesitaba un buen masaje de cabeza.
  • Te dije que Amanda era una artista con las manos.- puntualizó María, mientras dejaba que la encargada de la peluquería, la cubriese con una de esas capas de plástico.

La peluquería no es que fuese demasiado pequeña, pero nuestro grupo la había tomado por completo. Había cuatro puestos, y eran nuestros, más una que estaba sentada esperando su turno. Un gustazo que Ingrid y las abuelas se hicieran cargo de los pequeños, con la ayuda de algún que otro papá, claro. ¡Qué demonios!, con las mujeres fuera, seguro que se habían reunido todos en casa de Angie y Alex para hacer su particular reunión de chicos. Ellos, sus herramientas, sus chapuzas, y sus cervecitas frías.

  • ¿A que no te arrepientes de haber dejado a Gabriel con las abuelas?.- alcé una ceja mientras miraba a una sonriente Angie con papel de plata en la cabeza.
  • No, para nada. Amo a mi bebé, pero necesitaba un día sólo para mi.-

Bien por mi Angie. No podía quejarse de la ayuda que tenía, con la abuela Lupe disfrutando de su bisnieto, Carmen y Tomasso ejerciendo de omnipresentes abuelos y un entregado Alex. Pero dejar de estar continuamente controlando el reloj, sintiendo que todo está controlado, es un descanso para cualquier madre. Y si no bastaba con mirar a María. Bruno y Hugo eran dos dulzuras de niños, pero estaban en esa edad en que descansar era una palabra que no entraba en su vocabulario, y eran dos, nada menos. Pero si entraba su hermana Paula en juego, parecía que eran como 5 pequeños correteando por todas partes. Menos mal que Tonny parecía tener energía suficiente para agotarles al final del día. Y Susan…ella que estaba tan contenta con su pequeña Bianca, y ¡zas!, gemelos. Carlo y Francesco, buen remate para su orgulloso padre. No había quien aguantara a los dos hermanos Di Ángello, y ahora había otras dos parejas más. Mundo prepárate, porque eses pequeño tenían muchas perspectivas de convertirse en unos auténticos rompecorazones. ¡Si incluso los gemelos de Susan tenían hoyuelos al sonreír!. Demoledores.

  • ¿Lo de siempre?.- alcé la vista para encontrar los ojos dulces de Star al otro lado del espejo. Parecía tan cansada…el maquillaje seguía sin conseguir cubrir sus permanentes ojeras.
  • Ponme guapa, que hoy quiero volver loco a mi marido.- ella me sonrió y asintió. Retiró la toalla de mi cabeza, y comenzó a acomodar los mechones de pelo para comenzar a alisarlo. La silla de mi lado se movió, y enseguida vi el reflejo de Susan sonriéndome.
  • No sé lo que le vas a hacer a Danny, pero yo quiero lo mismo.- Amanda levantó la toalla y empezó a acomodar los mechones de forma metódica.
  • ¿Quieres que te ponga unas mechas?.-
  • No, quiero que me pongas guapa, para volver loco a mi marido.-

Todas echamos a reír. Cómo había espabilado la doctorcita. Claro, con un marido así, para no aprovecharlo. Y que conste que no me quejo, con mi Mo estaba muy bien servida. Empecé a sentir como tiraban suavemente de mi pelo, para coger pequeños mechones, tintarlos, y cubrirlos con el papel de plata. Tenía aún mi atención puesta sobre Susan, cuando noté como su cara cambiaba, y no, no era por lo que le estaban haciendo en la cabeza. Sus ojos estaban clavados sobre mi peluquera, Star. Seguí su mirada, y encontré lo que le había llamado la atención, unas marcas moradas que intentaban asomar del cuello de su camisa. Su cara se contraía cada vez que repetía un movimiento concreto, como si la doliera enormemente. Era enfermera, no es que estuviese habituada a tratar con pacientes adultos, pero podía reconocer las señales de maltrato físico. Ella intentaba cubrir los hematomas, con camisetas de manga larga, algo que no era muy normal en Miami. Pero el dolor no era tan fácil de ocultar. Miré su rostro con atención. Parecía joven, tal vez 25, con un pequeño sobre peso, piel muy pálida, como si no viese mucho el sol. Volví a mirar a Susan, y ella asintió para mí. Las dos habíamos llegado a la misma conclusión, había que ayudarla.

  • Anita, ¿Qué tal si nos haces la manicura a mi amiga Susan y a mi mientras estamos en el calor?.-

En la peluquería tenían ese aparato que da calor con unas placas o algo así, y que se va moviendo de lado a lado, haciendo que las mechas suban más rápido. ¿El porqué de la manicura?, pues por Anita. Era de esas personas que hablaba por los codos, y que se sabía la vida de todo el mundo, en una palabra, una cotilla. Así que, cuando nos acomodaron en la zona de tránsito, empezó mi investigación sobre el asunto.

  • Oye Anita, ¿Star está casada?, porque conozco un chico que sería estupendo para ella.- y cómo si le dieras al botón de arrancar, Anita alzó la cabeza y se acercó hacia mí en “petit comité”.
  • ¿Casada?, no. Pero tiene a ese impresentable de novio, que…- Oh, nadie se resistía a ese toque de silencio dramático y un balanceo de cabeza. Anita era buena, muy buena.
  • Me has intrigado, cuenta, cuenta.- Anita acercó su pequeño taburete, y empezó a manipular sus herramientas de trabajo con mecánica eficiencia.
  • Pues es un hombre de difícil convivencia, no sé si me entiendes.-
  • ¿Tiene mal carácter?.- Anita miró a ambos lados, asegurándose de que nadie la escuchaba.
  • Lo tiene todo, el muy cabrón. Es violento, celoso, posesivo, controlador.-
  • Hoy, pobre, ¿y cómo es que no le ha dejado?.-
  • Lo hizo una vez, pero fue peor.-
  • ¿Peor?.-
  • Antes venía con algún moratón, pero ahora, hay días que hasta a mí me duele verla moverse. Y el hijo de… no, su madre no tiene la culpa del hijo tan demoníaco que trajo al mundo, eso espero, porque… pues eso, que el tiparraco la tiene casi encerrada en casa, la pobre no va sola ni a hacer las compras. La trae y la recoge del trabajo.- miré mi reloj, calculando el tiempo que quedaba para que finalizara el turno de mañana.
  • Huy, a lo mejor le vemos hoy y todo.- Anita arrugó la nariz con asco.
  • No, ese cretino la espera siempre fuera, sentado en su coche. Solo entra en la peluquería el día de cobro, para coger su cheque.-
  • ¡Wow!, ¿y la dueña se lo da?.-
  • Tiene el consentimiento de Star. No puede hacer nada. Si por Amanda fuera, le vetaba la entrada.-
  • Porras, ¿y no ha pensado en denunciarle?.- Anita soltó eso que era una mezcla de bufido y risa.
  • ¿Denunciar?, es policía. ¿Por qué crees que no podemos hacer nada por ella?. El muy cabrón, cuando ella le dejó, vino a buscarla, la sacó de aquí y se la llevó por la fuerza. Llamamos a la policía, y no hicieron nada. Y lo único que conseguimos fue una amenaza por su parte.-
  • ¿Les amenazó?.- jod… con el tiparraco.
  • ¿Abuso de poder?, lo de Alvin sobrepasa eso, y mucho.- Susan, Anita y yo miramos hacia Star con disimulo. Pobre mujer, no había manera de escapar de eso, a no ser….

Cuando mis uñas estuvieron perfectas, y mis mechas listas para lavar, Star me llevó al lavadero de cabezas. Y ahí, entré a atacar.

  • Si hubiese una posibilidad de escapar de Alvin, ¿lo harías?.- sus ojos se abrieron como platos, al tiempo que su manos se quedaron congeladas sobre mi cabeza.
  • ¿Cómo sabes…?.-
  • Eso no importa ahora. ¿Estarías dispuesta a huir?.- ella volvió a trabajar sobre los trozos de metal, hasta liberar todo mi pelo, y seguir con el proceso.
  • Ya lo intenté una vez, y as consecuencias fueron peores. –
  • Porque no tuviste ayuda para hacerlo.- vi el reflejo de su rostro apenado en uno de los espejos de mi frente. Era lo bueno de las peluquerías, que había espejos por todas partes.
  • Ellos…ellos no pueden. Mi familia es…es complicado.- sus dedos empezaron a retirar el tinte frotando mi cabeza, mientras el agua caía sobre mí.
  • Te estoy ofreciendo ayuda, Star.-
  • No, no puedo. Alvin…Alvin… os metería en demasiados problemas. Si descubre que me ayudasteis… y es detective de policía, me encontrará.- volvió a frotar con energía.
  • Conozco a alguien que puede ponerte a salvo, alguien al que Alvin no podrá intimidar.-
  • Eso no es posible.-
  • Lo es.- Star se mordió el labio, como si realmente estuviese considerando aceptar.- Sólo tienes que decir que sí.- nuestras miradas conectaron en el espejo, y pude ver la esperanza en ellos.
  • ¿Lo harías?, ¿por mí? No me conoces.-
  • No necesito conocerte pasa saber que necesitas mi ayuda y ofrecértela.-
  • Yo…-
  • Sólo di que sí, y en un segundo lo pongo todo en marcha.- fue lento, casi imperceptible, pero vi su cabeza moverse hacia delante y atrás.- Bien, ese es el primer paso. El segundo, es dejarte llevar. Confía en mi.- ella asintió de nuevo, y una amenaza de sonrisa luchó por alcanzar su rostro, casi consiguiéndolo.
  • ¿Qué tengo que hacer?.- mis dedos estaban flotando sobre mi teléfono, uniendo las letras, para configurar el mensaje que pondría todo en marcha.
  • ¿Hay algo que necesites llevarte?, ¿algo a lo que tengas apego?.- Star negó con la cabeza, al tiempo que recibía la respuesta a mi mensaje.- entonces prepárate, porque Alvin no va a volver a ponerte la mano encima.-

Capítulo 4

Viktor

El mensaje me sorprendió y alegró. Más lo primero que lo segundo, y no es que esté enfermo, no, pero que Danny recurriese a mí por ayuda, me llenó de orgullo. Si mi pequeña prima necesitaba ayuda, era a mí a quién recurría.

  • “Necesito tu ayuda, es URGENTE”.- ¿Y yo que le iba a decir? pues…
  • “Lo que necesites”.-
  • Vete preparando un viaje a Miami con la caballería, luego te llamo”.-

¿Caballería?, ¿Qué entendía Danny como caballería?. Si me basaba a en nuestra experiencia juntos, no podría ser otra caballería que Igor y los chicos de mi primer viaje a Miami, cuando la conocí. Ok, eso lo podía tener preparado en cuestión de minutos. Busqué el teléfono de Boby y marqué.

  • Localiza al piloto y prepara plan de vuelo para Miami. Lo quiero todo listo en una hora.-
  • Llamaré al hangar para que vayan preparando el avión.-
  • Y libérate todo lo que puedas. Es probable que te necesite en línea.-
  • Si, jefe.- aquella sonrisa en su voz, ¡joder!, había creado un monstruo. Pero esta vez, no iba a llevarlo conmigo, necesitaba que se quedase en la central, con todos los
  • recursos que podía gestionar desde su potente equipo.

Danny

  • Gracias cariño.- Cerré el teléfono y sonreí a Sara. – Los chicos ya están fuera.- miré por el ventanal, y efectivamente, la monovolumen de Marco estaba aparcada fuera. Moví mi melena al viento, y sonreí a mis compinches. – Es el momento.- todas miramos a Star, y ella asintió. Tomó su bolso y lo aferró con fuerza contra su cuerpo. Amanda llegó por detrás y posó una mano en su hombro.
  • Puedes hacerlo.-
  • ¿Y vosotras?.- Amanda le besó la mejilla y se retiró un paso hacia atrás, donde el resto de las chicas de la peluquería esperaban.
  • Estaremos bien. Tu solo piensa en ponerte a salvo.-

Tomé el brazo de Star con cuidado, y la llevé a la puerta. Sara salió la primera, miró hacia ambos lados y abrió la puerta lateral del vehículo. María mantuvo la puerta de la peluquería abierta, y yo salí a toda velocidad arrastrando a Star. Angie cerraba la comitiva. En un santiamén, estábamos todos dentro del coche, camino a la seguridad.

  • ¿Están todos prevenidos?.- Marco me dedicó una mirada y media sonrisa a través del espejo retrovisor.
  • Equipo de rescate a su servicio, señora.-
  • Bien, entonces, llévanos a casa.-

Fuimos directos a la casa de Angie y Alex, porque todos estaban reunidos allí. Estacionamos el vehículo en el lateral de la casa, y enseguida vimos al comité de bienvenida; cuatro tipos realmente fuertes, dos abuelas, y un par de gemelos. Supuse que el resto estaría en la parte de atrás, en el gran jardín.

  • Os estábamos esperando.- Alex se adelantó para estrechar su mano con la de una asustada Star.- Soy Alex, y mi casa es tu casa.-
  • Gra…gracias. Soy Estrella.- ¡Ah!, así que de ahí venía lo de Star, curioso.

Angie se acercó a Alex, y este la tomó entre sus brazos para besarla. Marco alcanzó el bebé que estaba en los brazos de Carmen, y lo recostó contra su pecho, al tiempo que besaba su cabecita.

  • ¿Mi pequeño Carlo le dio mucho trabajo a la abuela?. – Lo juro, ese hombre me tenía fascinada. Los gemelos eran dos bolitas idénticas de bebé de dos meses, y él podía distinguirlos a simple vista. De Susan lo entendía, trabajaba con bebés, y no se le escapaba ningún detalle, pero Marco, él sólo vendía coches, no podía entenderlo.
  • Ha sido un santo.- Apuntó su abuela política Carmen. Sí, política, porque era la novia del abuelo biológico. Susan fue en busca del otro bebé, que estaba en manos de la abuela de María.
  • Francesco es como un osito perezoso. No se despierta ni para comer.- Esta mujer sí que tenía energía. Jubilada, pero lidia todos los días con los tres pequeños de María, los tres de Susan y con el de Angie, con solo la ayuda de la abuela Lupe. La guardería, llamaban a la casa de Angie y Alex, y no podía estar más de acuerdo con ello. Eran auténticas profesionales. Carmen se acercó a Star, o Estrella, para abrazarla y guiarla hacia el patio trasero, con el resto de la gran familia.
  • Tranquila, pequeña, aquí vamos a cuidar de ti.-
  • No quiero ser un problema para ustedes.- Mo estaba a mi lado, y me dio un pequeño beso, antes de contestarla.
  • El problema lo va a tener ese tipo si se atreve a acercarse por aquí.- Tonny se acercó a Mo, y le tendió el puño para chocarlo, de esa manera que hacen los tipos duros, ya saben.
  • Ya te digo, y uno bien grande. Soy Tonny.- María se puso de puntillas para darle uno de esos piquitos, y como a su marido no le pareció suficiente, la tomó con un brazo, y la levantó para alcanzarla mejor , y tomar más de lo que quería.

Estrella volvió su rostro sonrojado hacia el suelo, y entonces recordé que tenía algo pendiente por hacer.

Me acerqué a la abuela Lupe, que estaba dando su papilla a la pequeña Paula, la bebé de María y Tonny, mientras animaba a Gabriel, la pequeña de Angie y Alex, a terminar su plato de macarrones. No sé dónde había más tomate, en el plato, en sus manos, en su ropa, o en su cara.

  • Hola Lupe, ¿podrías ocuparte de nuestra invitada?, tengo una llamada que hacer.- Lupe me sonrió con afabilidad.
  • Por supuesto. ¿Te gustaría ayudarme con mis angelitos?.- Estrella asintió y tomó la cuchara que le tendió Lupe.

Viktor

Cuando terminó la conversación, tenía dos cosas muy claras. La primera era que Danny era toda una Vasiliev. ¡Qué pelotas!. Ver que algo está mal, y meterse de cabeza a arreglarlo, sin miedo a los riesgos. Y segunda, que pondría a salvo a la “nueva amiga”, como había llamado Danny, a la chica en cuestión. Cuando me explicó su situación, tuve ganas de matar al hijo de puta de su novio. Alguien que maltrata sistemáticamente a otra persona, que abusa de su posición para hacer daño, por el simple hecho de que puede, no merece el aire que respira. Y estaba claro que la chica había intentado salir de aquella situación, pero el gilipollas no la dejó.

De alguna manera, me recordó a mi Katia, sólo que ella consiguió, de alguna manera, escapar de las garras de su exnovio. Y fue precisamente, al pensar en ella, que supe que tenía que ayudarla, en parte porque mi propia conciencia me obligaba a hacerlo, y en parte porque, sino lo hacía, Katia me tostaría las pelotas, en la barbacoa del jardín, sin haberlas arrancado antes de mi cuerpo. Y lo haría ayudada por el resto de las mujeres Vasiliev, no tenía duda.

Mi cabeza ya estaba maquinando la manera de ayudar a la chica, pero iba a ser complicado, porque ¿cómo puede esconderse una persona de un detective de policía?. Y si de algo estaba seguro, es que el tipo era vengativo, posesivo y violento. Junta todo eso, y tenías a alguien que removería cielo y tierra para recuperar algo que le han robado.

Capítulo 5

Estrella

Decir que estaba agradecida y abrumada era poco. Aquellas personas, me habían incluido en su círculo familiar, y estaban ayudándome si siquiera conocerme. Y aunque apreciaba su ayuda, no podía dejar de tener miedo, por mí y sobre todo por ellos. ¿Y si algo salía mal?, ¿y si Alvin me encontraba y les hacía pagar por haberme ayudado?. Sabía que necesitaba ayuda para escapar de Alvin, sabía que sola no podría hacerlo, pero no quería llevarles ningún problema a sus vidas. Quería mi libertad, sí, pero no a cualquier precio, y aunque no les conociese, no quería ser la causante de que sufriesen, ellos no lo merecían. Pero, quizás por egoísmo, quizás porque la situación empeoraba cada día, decidí aprovechar aquella oportunidad. La cosa podía ir muy mal, pero, es que eso, en mi caso, iba a ser inevitable, así que decidí asumir el riesgo, porque si salía bien, tenía mucho que ganar.

En cuanto a mi familia…no podía seguir cuidando de ellos, porque estaba metida en esta situación en parte por protegerles. Es algo difícil de explicar, y tampoco debía hacerlo, porque era incumplir con la premisa que nos mantenía a salvo de un mal aún peor. Pero por esta vez, tenía que volverme egoísta, y pensar en mí. El tío Samuel había rehecho su vida, y el primo Oscar estaba en la universidad, labrándose su propio futuro. Ellos tenían más que perder que yo, si todo salía mal, por eso no me extrañó cuando recularon cuando Alvin les amenazó. Sí, para el resto del mundo, Samuel y Oscar eran mi padre y hermano, pero nuestro lazo familiar era algo más difuso, sobre todo después de lo que ocurrió hacía ya 14 años. No fue mi culpa, pero a su manera, me responsabilizaban de que lo perdieran todo, aquella vez.

  • Bueno, ya tenemos un plan en marcha. Ahora hay que ponerse en movimiento de nuevo.- Danny levantó la mirada de su teléfono y sonrió.

Me puse en pie, y entregué a la pequeña Gabriel a su madre. Era una niña con mucha energía, y totalmente “mordible”, pero no lamentaba el deshacerme de ella, porque tenía una dolorosa manera de recordarme el último “regalo” de Alvin, y con eso me refiero, a que le daba por manotearme en la clavícula, donde tenía un considerable cardenal creciendo.

Escuchamos unos gritos que llegaban de la parte delantera, y enseguida me sentí arrastrada hacia un lugar más protegido, al tiempo que varios de los hombres corrían hacia la parte delantera de la casa. La abuela Lupe se encargó de la pequeña Gabriel, mientras Angie corría a cerrar cuanta puerta estuviese abierta.

Mo

Menos mal que decidimos vigilar, por si acaso el tipo llegaba hasta nosotros, porque había demostrado tener recursos. Dos malditas horas, y lo teníamos exigiendo entrar en la puerta de casa. Y también era una suerte que ese turno me hubiese tocado a mí. Lidiar con impresentables alterados era mi especialidad.

  • Le he dicho que su “lo que sea” no está aquí.- el tipo volvió a intentar meter su cuerpo dentro de la casa. Algo difícil, porque yo defendía mi puesto como un safety (puesto de defensa en el futbol americano).
  • Sé que está ahí.-
  • Le he dicho…- el tipo rebuscó en su bolsillo, y sacó una cartera. La abrió para mostrarme una de esas placas de policía. No había duda, ese era el ex de Estrella.
  • Soy policía y voy a entrar ahí a buscar a mi novia.-ya estaba empujando de nuevo, cuando una voz llegó desde mi espalda.
  • ¿Tiene una orden de registro?.- era Simon, el hermanastro de Angie. El tipo no es que hablase mucho, era uno de esos surfer de pelo largo, y chanclas (calzado playero), y aquella frase no esperaba oírla de su boca.
  • ¿Eh?.-
  • Orden de registro señor…. . se acercó a la placa y leyó en la identificación.- detective Sanders. Si no tiene una orden de registro, no puede entrar por la fuerza en una casa, a menos que su propietario le autorice, y como ve, no es el caso.-
  • Le he dicho a su amigo que mi novia está aquí dentro, sólo necesito hablar con ella unos segundos, sólo eso.-
  • Conozco a todas las mujeres que están en esta casa, y de las que están solteras, estoy seguro que ninguna tiene novio en estos momentos. Así, que detective Sanders, le rogaría que siga buscando en otra parte. Está interrumpiendo una fiesta familiar.-

Que eso te lo dijera, un tipo con las manos en los bolsillos, de esos cortos con bolsillos enormes, y una camiseta que debía estar en la basura hacía unos 200 lavados, con esa calma monástica, le descolocaba a uno. El detective Sanders apretó los dientes, me miró, y le regalé una subida de cejas. Pues eso, gilipollas, ya te puedes ir yendo. Miré hacia el costado de la vivienda, donde aparecían algunos de los otros “hombres de la casa”. Sí, los flancos estaban cubiertos. El tipo endureció su mandíbula, metió la identificación en la chaqueta, y se giró para volver a su coche, no sin antes lanzarme una de esas miradas asesinas de “me he quedado con tu cara”. Sí, gilipollas, amenaza lo que quieras, nosotros no nos vamos a dejar intimidar. Cerré la puerta, y me quedé observando tras el cristal de la cocina. El gilipollas era testarudo, porque se subió al coche, y aparcó en una orilla del camino, varios metros más adelante. El buitre carroñero no iba a abandonar su presa tan fácilmente.

  • Eso va a ser un problema. – Tonny estaba parado a mi lado, mirando por la ventana el mismo coche que yo.
  • ¿Alguna vez han visto a los tipos esos que hacen juegos de cartas en la calle?.- Otra vez la voz de Simon, y como siempre, había que esperar a que soltara su pequeña perla, porque el hombre las tenía, joder que si las tenía.
  • ¿Los de “encuentra la reina”?.- Simon apuntó´ con la cabeza hacia el coche del detective Sandres, y ¡oh, joder!, era eso. El tipo era rápido pensando, sí señor.

Alvin

Cabrón hijo de puta. Me había costado más de lo que estaba dispuesto consentir, pero había llegado a la puñetera casa donde el coche que llevaba a Star se había detenido. Lo tenía delante, estaba aparcado delante de mis narices, y el cretino de la entrada y ese muerto de hambre, no me dejaban entrar. Puñetera orden de registro…qué daño habían hecho las películas policíacas. Ahora todo el mundo parecía saber sus derechos. Pero tenía razón, si entraba en esa casa, aquellos mastodontes podían obligarme a usar el arma, y joderme el futuro no entraba en mis planes. Ya me había salido suficiente del camino, para conseguir ver las grabaciones del comercio frente a la peluquería. Luego tuve que recurrir a las cámaras de tráfico, hasta que di con esa calle. Y luego, comprobar casa por casa hasta que di con la maldita monovolumen. Pero no se iban a escapar, de aquí Star no saldría sin que yo lo supiese.

  • Tranquilo Sanders, vamos a encontrarla.-

Esa era otra. Cooper, mi compañero, creía que se habían llevado a mi novia con algún engaño. E insistía en que debía hacer una denuncia. Me costó un triunfo convencerle de que no quería que otro se encargara del asunto, pero tenía que tener cuidado.

  • Esa es el vehículo, Cooper. La tienen ahí dentro.-
  • Entonces esperaremos a que la muevan, o despejen la casa, y podamos echar un vistazo en el interior.- asentí con la cabeza. No había otro remedio, a menos que metiese al resto de la comisaría en esto.

20 minutos después, una de esas furgonetas gastronómicas llegó a la casa, aparcando en el lateral. ¡Hijos de puta!, habían pedido refuerzos. O al menos eso pensé, hasta que la furgoneta empezó a moverse unos minutos después, y con ella, varios de los vehículos. Era una puñetera estampida. Intenté identificar a las mujeres que subían a los vehículos, pero a aquella distancia, era difícil de reconocer a cualquiera. Y sí que iban a vaciar la casa, incluso se llevaban a la abuela y los bebés. Esto no estaba bien. El primero en salir fue uno de los coches, seguido de la furgoneta de comida, y luego el resto de vehículos. Tenía que hacer mi apuesta rápido, porque si se separaban, tenía que decantarme por un vehículo. Saqué fotos a cada una de sus matrículas, porque si me equivocaba, quería algo con lo que trabajar de nuevo.

  • La furgoneta de comida.-
  • ¿Tú crees?.-
  • Es la única que tiene un acceso en la parte trasera, y que han ocultado de nuestra vista. Con su gran volumen, era imposible de ver si alguien subía a ella, y lo saben.- arranque el coche y me dispuse a seguir a aquella maldita caravana.
  • Espero que no nos equivoquemos. –
  • Hemos visto subir al resto de personas en los otros vehículos, y no has reconocido a tu novia entre ellos, así que sólo quedan dos opciones. O se la han dejado en la casa, o se la llevan en la furgoneta.-
  • Tienes razón. Entonces nos la jugamos por la furgoneta de comida.-

Cuando llegamos al primer cruce, la caravana se mantuvo unida, pero después, se fue desmembrando en distintas intersecciones. No todos a la vez, no todos en la misma dirección, y no siempre de uno en uno. Jodidos tipos, era imposible encontrar una pauta lógica en su forma de actuar. ¿Cuánto tiempo debió de estar planeando esto Star?, había dado con unos auténticos profesionales. Y eso me jodía sobremanera, porque yo controlaba su tiempo, controlaba los lugares a los que iba, y lo más importante, controlaba su dinero. La zorra había hecho un trabajo estupendo ocultándomelo todo, la había subestimado. Me había hecho pensar que la tenía totalmente en mis manos, y no era verdad. Cuando la atrapara, primero la castigaría por haber escapado, y después, la encerraría a conciencia. Atarla en corto, mucho más corto.

Serguéy

Viktor estaba sentado en su despacho, enfrascado en una conversación telefónica. Me hizo gestos para que me sentara, y yo obedecí. Cuando cortó la conversación, se centró en mí.

  • Necesito tu ayuda con un asunto.-
  • Lo que sea.-
  • Espera a saber de qué se trata.- desde que llegué a este país, se habían cuidado mucho de involucrarme en algo ilegal. Pero si tenía que hacerlo lo haría. Les debía demasiado para no hacerlo, y, además, eran familia.
  • Cuéntame.-
  • Ya te comenté que teníamos otra prima viviendo en Miami.-
  • Sí, dijiste que ella estaba fuera de nuestro mundo.-
  • Tiene una vida normal y sencilla, y queremos que siga siendo así. Por su seguridad.-
  • ¿Tiene algo que ver con mi hermana?.-
  • No.-
  • ¿Qué tengo que hacer?.-
  • Casarte.-
  • ¡¿Qué?!.-
  • ¿Recuerdas lo que tuvimos que hacer con tu hermana para que Costantin no pudiese encontrarla?.-
  • Quieres que yo haga lo mismo con otra chica.-
  • Ella necesita esconderse por un tiempo.-
  • ¿También la persigue la mafia?.-
  • Es algo más complicado. Estoy investigando el asunto, porque de momento tengo poca información, pero ahora tenemos que movernos rápido.-
  • ¿Cómo de rápido?.-
  • Salimos en media hora para Miami. Será mejor que anules tus citas hasta mañana.-
  • Llamaré al gimnasio. Basili puede encargarse de los chicos durante un par de días si es necesario.-
  • Entonces hagamos nuestras llamadas de camino al aeropuerto.-
  • Viktor.-
  • ¿Si?.-
  • Enviamos lejos a Irina para mantenerla a salvo. ¿No crees que darle mi nombre la pondrá en el punto de mira de Constantin?.-
  • Solo vas a prestarle tu nombre, Serg, sólo eso. –
  • Pero puede ocurrir. Sokolov no es un apellido tan usual aquí en Las Vegas.-
  • Afrontaremos ese problema cuando llegue. De momento corre más prisa sacarla de allí.-
  • De acuerdo. Tu mandas.-
  • Confía en mí.-
  • Lo hago, siempre.-

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